La Muralla de Ávila es una cerca militar románica que rodea el casco antiguo de la ciudad de Ávila.
Las murallas son un factor activo muy importante en la conformación
del urbanismo de la ciudad e históricamente han participado en la
distribución del espacio urbano entre los diversos grupos sociales que
han habitado Ávila. La muralla representaba la separación entre el
«espacio salvaje» y el «civilizado». El campo, la tierra llana,
vivían los campesinos que era la clase social más baja que mantenían a
la ciudad. Sobre el campesinado recaía el 80% de los costes de las
infraestructuras urbanas, incluida la muralla cuyo mantenimiento reciba
el nombre de el reparo de los muros. Según la tradición la
dirección de la construcción de la muralla recayó en los dos maestres de
geometría, el romano Casandro y el francés Florín de Piruenga. El
estudio la estructura defensiva señala que se trata de una construcción
afín, en su morfología y poliorcética (arte de construcción de murallas y
castillos) a las murallas del ámbito andalusí.
El carácter militar de la muralla es eminentemente defensivo y se mantuvo aún con las reformas realizadas en el siglo XIV que la reforzaron.
Es propiedad del Estado Español y está gestionada por el ayuntamiento
de Ávila. Algunos tramos, los que coinciden con algunos edificios como
palacios e iglesias (entre ellas la catedral) son privados.
La muralla tiene un perímetro de 2.516 m, 2.500 almenas, 88 cubos o torreones y 9 puertas.
Ocupa una superficie de 33 hectáreas y conforma un rectángulo orientado
de este a oeste. Sus muros tienen 3 m de grosor y 12 de altura. Para su
trazado se aprovechó los desniveles del terreno y no se construyeron ni
taludes ni contrafuertes
Existe una poterna, cegada, en la zona del Alcázar (hoy
desaparecido). También hay un portillo cegado en la zona de muralla
correspondiente al palacio de los Dávila, el llamado Portillo del Obispo que unía la catedral con el barrio donde vivan los clérigos y cerrado en 1518 por una serie de escándalos y alborotos. De las 9 puertas mencionadas, las dos más impresionantes por sus defensas son la del Alcázar
y la de San Vicente. Ambas están situadas en el lienzo este, sobre
terreno llano, y por tratarse de la zona de más fácil acceso y por tanto
más expuesta al ataque es la mejor fortificada del recinto.
Para su construcción se reaprovecharon materiales procedentes de la necrópolis romana, construcciones civiles así como de las viejas murallas romana y visigótica. La piedra es granito gris y negro, dependiendo del origen de la misma. También se utilizó el ladrillo, el mortero, la cal.
Aunque desde la conquista romana de la ciudad existiera una muralla o cerca, la actual muralla data de la segunda mitad del siglo XII. Esta cronología esta basada en su morfología y en diferente documentación. La muralla romana debía de ser de un perímetro inferior, esto esta basado en que las murallas de León tenían un perímetro de 1.700 m y esa ciudad era más importante que Ávila. De todas formas Rodríguez Almeida
demostró, entre otras cosas, la existencia de dos sectores originales
de la muralla romana primitiva, encajadas en el cuerpo de la muralla
construida en la Edad Media en el Arco de San Vicente.